Identidad de marca para Applaud, una organización canadiense del sector público, desarrollada en torno a un sistema creíble y cálido para una comunicación coherente.
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Contexto
Applaud es una asociación que reúne a empleados públicos en activo y jubilados, ofreciéndoles apoyo a través de programas educativos, eventos, ventajas exclusivas e iniciativas comunitarias. Es una organización volcada en las personas: diferentes edades, perfiles y etapas profesionales unidos por una trayectoria común.
La marca ya contaba con un logotipo y una identidad visual consolidada, pero con el tiempo el sistema dejó de responder a la evolución de la entidad. Tras el lanzamiento de su nueva web —con un enfoque gráfico actualizado—, Applaud necesitaba que el resto de su comunicación visual estuviera a la altura: un lenguaje unificado en todos los puntos de contacto, basado en la misma esencia, pero más flexible y contemporáneo. El cliente acudió a nuestros socios de Marketica, quienes nos sumaron al proyecto para liderar la actualización de la identidad visual con el objetivo de crear un sistema capaz de dar soporte a futuros programas, campañas e iniciativas sin necesidad de rediseños continuos.
Objetivos
Modernizar la identidad visual preservando el reconocimiento de marca. Construir un sistema de diseño más escalable y flexible. Alinear toda la comunicación corporativa con la estética de la nueva web. Desarrollar un lenguaje visual coherente para los subprogramas internos de la entidad. Entregar un manual de marca (brand guidelines) exhaustivo que permita al equipo interno trabajar de forma autónoma, reduciendo la dependencia de proveedores externos y optimizando la eficiencia operativa del día a día.
Cuando una marca ya cuenta con códigos visuales valiosos en su ADN, la decisión correcta no es empezar de cero, sino descubrir hasta dónde pueden llegar esos elementos. La identidad de Applaud se estructuraba alrededor de la elipse, una forma con un peso conceptual potente: unión, integridad y comunidad.
El problema era que el sistema no resultaba lo bastante flexible para crecer al ritmo de la organización. En lugar de sustituir esa base, construimos sobre ella, dándole más espacio para respirar y nuevas formas de expresarse en un abanico cada vez mayor de soportes, manteniendo la continuidad que la entidad había consolidado durante años.
El proceso
Comenzamos con una auditoría de marca completa para identificar qué valía la pena conservar y qué estaba limitando al sistema. La elipse se mantuvo, al ser un pilar gráfico irrenunciable. En la versión anterior, las elipses y sus derivadas se aplicaban de forma aislada en las composiciones. Cambiamos esa lógica: en el sistema renovado, estas formas se combinan y superponen para crear estructuras compuestas, transformando dos piezas básicas —una elipse completa y una semielipse— en una variedad casi ilimitada de configuraciones gráficas que se adaptan a los nuevos programas sin necesidad de ampliar el sistema. A partir de ahí, incorporamos nuevas técnicas: el espacio negativo como herramienta compositiva activa, subrayados y trazos a mano alzada para aportar calidez humana, y un sistema fotográfico que utiliza las elipses como marcos para los retratos, integrando la fotografía directamente en el lenguaje visual.
La tipografía siguió los mismos principios: titulares grandes y rotundos, cada uno cerrado con un punto, porque cada mensaje debe sentirse completo. Por último, construimos un sistema de submarcas para los cuatro programas de Applaud: Book Club, Cave Time, Pro y Travel Club Tuesdays, cada uno con su propio icono, color y patrón. El entregable final incluyó además un manual de marca de 101 páginas y una biblioteca de plantillas listas para usar.
El resultado
Applaud cuenta con una guía de marca de 101 páginas que otorga total autonomía a su equipo: nuevos materiales y programas pueden producirse internamente sin recurrir a apoyo externo en cada ocasión. La arquitectura de submarcas permite que cada iniciativa interna tenga una presencia diferenciada y reconocible sin fragmentar la marca global, facilitando la navegación de los miembros por la oferta de la entidad.
Además, la nueva identidad eliminó el techo técnico del sistema anterior. Donde antes había opciones compositivas limitadas, ahora existe un marco abierto preparado para respaldar cualquier desarrollo futuro sin necesidad de volver a pasar por un proceso de rediseño.